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22 de febrero de 2017

Antes de alcanzar el mar había que vernos los corazones,nombrarle sus desiertos, sus naufragios, sus amaneceres donde la vida.  Llorarle juntos sus muertes, tantas ya a esta hora.

9 de febrero de 2017

él también renace   canto precioso

él que sueños infinitos
           serpiente de agua
           palabra trueno

su lengua teje olas
borda cuerpo y tiempo
A media montaña estaba mi corazón.
También el suyo.

Su respiración me anida. Manglar
espacio intersticial donde florezco
salada y dulce,
marina,
lacustre,
lluvia.
Tras el ascenso a la montaña estaba otra vez el mar.
De serenidad su voz. Sin pausa.

Un mar, amor, de costa inexplorada:
Quietud Incesante.

4 de enero de 2017

ve a través de la claridad del agua, aquieta el pensamiento,
fluye suave y fuerte sobre la tierra. desde el presente,
miralejos.


Tlaloc. Dios azteca de la lluvia, agua y la fertilidad, con lentes. San Miguel Cuautlinchan, Estado de México.:

31 de diciembre de 2016

A media montaña estaba mi corazón,
me dispongo a seguirlo.
                     


18 de noviembre de 2016

Una parvada me recorre por dentro. La siento, ¿sabes? Y abrazo a mi gato y lo llevo a dormir conmigo. Salgo a alimentar mis flores y me anido el cabello. Escribo, hilvano, corto, me ahujo las manos y me bordo. Llevo mi cuerpo a recorrer paisajes de tejido y aparezco ante mis propios ojos.

Los pájaros se acercan. Saben que en este cuerpo habita un bosque. Los observo a puerta cerrada. Desde una pequeña rendija. Veo sus piquitos, sus pequeñas patas. Sus dulces ojos planeadores. Llaman a mi portal de noche y de madrugada, cuando el frío o la locura los persigue. Supongo que han descubierto que aquí dentro hay una morada y fuego.

A veces dejo al gato a cargo de este mundo, mi guardiancito feroz sostiene la puerta. Pero una puerta es por lo común un espacio liminal entre dos mundos. Así que, puede ser que también esté al cuidado de que no me escape. Que yo, arácnida inconsciente, esté tejiendo un espacio cósmico de profundidad infinita para permanecer suspendida en la realidad de mis propios sueños.

Hay ciertas aves afectas a los insectos y otras, a la carne. Algunas que gustan del sabor de los ojos. ¿Qué sucede cuando abres la puerta y te vuelves pájaro?

¿cuando descubres que el gato vuelve todas las noches aunque dejes abiertas puertas y ventanas? ¿qué sucede cuando el cuerpo desaparece del cuadro, del lienzo, de la casa, de la celda donde ha estado protegido? ¿a dónde se ha ido? ¿con quiénes? ¿y si ese cuerpo perdido es más que un cuerpo? ¿si es una mujer? ¿si es una mujer como cualquier otra mujer? ¿si es una mujer que busca a un hombre? ¿qué hay allá afuera? ¿qué diantres querrán esos pájaros? ¿a quién buscan?

21 de octubre de 2016

estoy ahí

aquí
un lugar que parece ninguna parte

estoy de pie
sostenida y alada

en un espejo de dos caras la ardentía del mar gira y se traslada en alta frecuencia hacia el desierto

es el atardecer
los granos de arena ofrecen su quietud al sol

frente a mí hay una montaña
llevo puestas unas  sandalias y una túnica invisible
no tengo sed
no tengo miedo
no tengo equipaje

a medio camino está un árbol
la arena y el viento forman olas
gira el espejo de doble cara
mar y desierto
día y noche
pasado y presente
azul y amarilla
ju
ju
ju
ju
gira
puerta de espejos encubierta gira
atrás
lejos de mis pasos
lejos en las piedras
lejos en el agua
lejos en la sangre
viento que sopla en la nuca y jala

delante de mí está una montaña



la frontera estaba inscrita en mi cuerpo
hasta que un día de intensión voluntaria
                                               meditada
                                               tejida a pulso
la musculatura cedió

sin instrucciones claras para cruzar
desprovista de las reglas que amé
sin cubierta alguna
llegué hasta aquí
carente hasta de la devoción que profesé por el mundo

pero
¡qué densa fue la niebla
         y cuánta su belleza!



23 de septiembre de 2016


soy esa ballena que aparece en mis sueños próxima a la orilla
                                                                          y ese canto
     


19 de septiembre de 2016

Hay ciertos espacios en ciertos días estructurados donde mi cabello es el único acto de rebeldía posible. Tal vez podría llevar un peinado, o muchos distintos, que atiendiesen al canon y a la jerarquía en turno si hubiese leído otros textos o llevado una dieta que respondiera al disciplinamiento de mis expectativas, si hubiese renunciado con oportunidad a la posibilidad de aprender a observar o supiera cómo dejar de sentir las vidas. Pero no sería yo, esta mujer desalineada incapaz de obedecer completamente que no cabe en ninguna de las celdas posibles y que explora la respiración consciente como vía de salud.

Durante los últimos meses he pensado que está bien dejar de resistir a la expansión de mis propias dimensiones, el arresto al que me someto para entrar en alguna de las celdas posibles me deforma de manera silenciosa. Estoy convencida de lo recomendable que sería aceptar que hubo un instante sin registro en el que decidí transitar hacia otro rumbo. Aunque en el otro rumbo las coordenadas son poco útiles y da hacia un mundo que no es uno solo sino muchos, en construcción y destrucción frecuente por lo que supongo es precisa la confianza en la propia locura.

Algunos días me da por preguntarme si la libertad es un algo que existe en mi sustancia, si es una función que realiza alguno de los órganos de mi cuerpo, si está en mi flujo vital, si nací con ella dentro, si es un asunto ontológico propio de lo humano o si ha sido un sueño inyectado en mis pensamientos a través de los sueños de otros, sólo un deseo comunicado y apropiado en forma voluntaria, un concepto transitando los siglos de los siglos o una energía constituida de la fuerza de tanta gente.

Cuando mi terapeuta pregunta en qué dejo transcurrir mi tiempo o cuestiono mi productividad no sé qué responder. Pienso que tal vez escribir sea un medio para crear un registro de lo que sucede durante esas horas.

18 de septiembre de 2016

Si usted teme a la libertad o a la muerte, el amor le será difícil. Pero si es de la gente que ha aprendido a amar, sabrá que es una acción continua, metamórfica y helicoidal que forma una huella ecológica en su consciencia para que se reconozca mínima en el cosmos y en el tiempo, para que alcance a ver la frontera esa donde se teje la vida con lo especular de la no vida. No hay nada más terrible y bello que sentirse amada, descubierta en su sencilla existencia e infinita fragilidad.



10 de septiembre de 2016

Hoy me enteraría de algo. Los semáforos de pronto dejaron de funcionar y el auto empezó a hacer un sonido extraño. ¡Más fuerte, más fuerte! Comencé a ir despacio... A escuchar con ansiedad. Y el sudor... Sentí las gotas de sudor correr por mis mejillas, la espalda mojada: vi las gotas escurrir por mis cabellos, mojar mis muslos. ¡Cuánto calor! Y el tráfico... El sonido del auto llamaba la atención y era cada vez más intenso. Tomé la palanca y di vuelta en dirección contraria. La ruta al trabajo pasaba por mi mente, sólo pensaba en eso: en la semana sin auto y en las dificultades de tráfico que eso implicaría. Dejé atrás la cita y pasé 4 ó 5 horas en el taller mecánico que fueron nada, nada cuando hay tanto silencio y tanta paz. Y escribí, escribí de nuevo. No supe, no sabré.

24 de agosto de 2016

Me dedico a vivir. Así las cosas.

19 de agosto de 2016

El presente es un sitio extraño. Y a cierta gente le provoca risa o disgusto una mujer que retrata sus pies o las que dan cuenta de sus manos o sus ojos -ese gesto maravilloso de autodescubrimiento. Un registro libre del propio cuerpo, ese territorio desconocido. es la huella de una larga trayectoria de reconocimiento y búsqueda de poder sobre sí.

Querides críticos, mis muy querides...