21 de enero de 2009

Hoy hablé por teléfono con una de mis tías. Lamé para saber cómo estaba la nueva prima que nació el domingo pasado: Gabriela (como yo); y también para preguntar cuándo podía ir a visitarla y esas cosas. Mi tía estaba muy emocionada, lo noté en el tono de su voz, en la velocidad de sus palabras, en su impulso por contarme todos los detalles del nacimiento. Todos estamos felices, me dijo. Después me preguntó si había visto el Inauguration Day de Obama y le respondí que no, porque mi TV es exclusiva para ver películas. Fue entonces cuando la esuché llorar. Me platicó que estaba muy conmovida por el acontecimiento, que empezaba a creer que había iniciado "una nueva era". La escuché en silencio, el tono de mi escepticismo + mis 33 años de vivir bajo la crisis económica de mi país y las políticas desiguales de los gringos hacia nosotros. Sin embargo, no olvidaré el comentario que me hizo: es un día histórico, recuerdo las escenas de las palizas a los afroamericanos que se transmitían en televisión durante mi infancia, los perros atacándolos en la calle durante las marchas, todas esas imágenes de su lucha por los derechos civiles; sobre todo, el llanto de mis padres. Para mí, dijo, esto significa mucho y me alegra haberlo visto.

11 de enero de 2009

cuando el sinsentido, los lamentos, la piel cauterizada, el hedonismo, the roadtripps y la cibersociedad resultan insuficientes y contribuyen a la oscilación entre una noche y otra de intrasendencia, ella, que no es otra que yo, regresa a las ciencias sociales (el lugar donde se permite tener contacto con lo estructurado y las normas, con la tradición y el chamanismo sofisticiado, para explorar a través de normas y estructuras: ideas, así, a secas, interpretaciones, posibilidades) para reinventar preguntas que le permitan articular esta serie de palpitaciones que la incitan a vengarse de, a cuidarse de, a huir de y le plantean la necesidad de transformar a, de participar en, de aprender a, intentar reir con. libertad, y sobre todo, justicia. revisa uno a uno los textos de esta suerte de científicos y científicas, porque no todos resultan de la intención de sentido, algunos son puro noise, solo puntos de productividad, paja. busca, busca, busca. siempre busca y cuando es fructífera vuelve a sentir el calor en la piel que produce la sangre, otra sangre, circulando por su cuerpo en esas venas. el calor en la piel que resulta de esta búsqueda es más poderoso que el frío del mes de enero en esta casa, junto al oceáno pacífico. curiosamente, esta aproximación suele incitarla a escribir cuentos porque es ahí donde experimenta la armonía.



10 de enero de 2009

Conocer para resolver: la violencia conyugal en los hogares sonorenses
Rosario Román Pérez, Ma. de los Ángeles Félix Noriega, Elba M. Abril Valdez

Resumen: La violencia conyugal vivida por las mujeres sonorenses es ligeramente superior a la nacional; para analizar e identificar cómo se expresa, se utilizan los datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH 2003). La violencia física y sexual fueron menores, en cambio sobresalieron la emocional y económica que hasta ahora se han encubierto. Aquí se destaca la importancia de medir estas conductas agresivas, que no se identifican fácilmente.

Palabras clave: violencia conyugal, violencia doméstica, violencia emocional, violencia económica

este artículo fue publicado en la revista región y sociedad, número 40 (2007) de el colegio de sonora. el texto completo aquí

en especial, me interesó lo relacionado con la VIOLENCIA ECONOMICA. eso. cómo inicia en una relación? cómo identificarla? quiero saberlo todo.