29 de junio de 2013


Desnuda, tocando tierra y sosteniendo serpiente, sin su usual boca negra, sin su falda de lunas. Con su tocado de caracoles, plumas y carretes de hilo. Diosa de la tierra, sanadora, miralejos, tejedora del tiempo. Sabia. Mujer de poder. Tlazoltéotl. 

La serpiente está hablando en lengua de serpiente. Ella está montada sobre algo, que puede ser una escoba. Las mujeres de poder en su tiempo escobeteaban las casas para purificarlas de calamidades, era una forma de protección. 



27 de junio de 2013

El tejido como escritura y el orden femenino

"El simbolismo textil gira en torno al gran misterio del tiempo, el péndulo de la diferencia y la repetición son díríase la grafía escondida del tejido, como desde la entraña de la mola, el color interior se exterioriza sobre la pizarra de un fondo sembrado de signos, las figuras: chuchumor, la mariposa; la kurkurmor que pinta el calabazo, están hechas con la materia del tiempo que palpita en el frescor del arte cuna, oficio femenino fundamental que brota del contacto y mantiene toda su vitalidad hasta ahora."

Marta López Castaño
http://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/164/view.php


26 de junio de 2013

Mi encuentro con la maternidad (o algo así) es inusual. He tenido tres libros, medios hijos libros con varios padres y madres a la vez, algunos textos, muchos alumnos en los que algo de mí se queda -para bien o para mal, como cualquier madre que hace su mejor esfuerzo y luego los chamacos hacen de las suyas con su libertad. Ahora vamos a tener un programa entre un motón de enamorados onironautas. Y neta sí, estoy dejando ahí mi cuerpo, mi tiempo, mi experiencia, mis palabras, mi particular forma de pensar el mundo y un amor tan grande que confirma mi humanidad y la de todos los involucrados en esta concepción. Luego seguramente tomará su propio rumbo, soy buena para dejar en libertad a mis hijos. Enamorada y desenamorada a la vez.

A últimas fechas he descubierto que me enamora la fuerza y creatividad de lo masculino que recibo a través de la colaboración en proyectos de trabajo. Los hombres que he amado formaron parte de algún proyecto de trabajo en un momento y es que soy muy afortunada, amo mis quehaceres porque se trata de cosas para compartir. Mi proyecto de vida está entrelazado con mi trabajo, me ha costado mucho lograr esta correspondencia y me hace feliz. Sin embargo, observo que hay épocas en las que me relaciono con lo masculino de distintas maneras. Esta es una en la que aprendí a reconocer el poder de lo masculino como una fuerza amigable y eso me produce un sentimiento de reconciliación.

A lo largo de mi vida las personas más inteligentes y preparadas siempre fueron mujeres. Ahora encuentro hombres a quienes veo como iguales por su talento, su imaginación y su preparación. Esto lo traigo a cuenta porque durante muchos años excluí a los hombres cercanos de las cosas importantes, creía que eran incapaces de comprender y de solidarizarse. Pensaba que era una perdida de tiempo, entonces me cerraba. Ahora estoy abierta y comparto los días con hombres y mujeres bien chingones que se entregan generosamente sin miedo. Ya me comparto y comparto de otro modo, uno donde experimento equilibrio y libertad. Confío, pues. Y en esas ando.





 Se solicita onironauta

23 de junio de 2013

Feliz día de la Luna Grande.

Radaid - Una entrada confusa.

19 de junio de 2013

Espiral 44










Ya está publicado el número 44 de la revista Espiral.
Mi colaboración aquí.
El sábado me enamoré de dos hombres. El primero tiene la piel aperlada, entrena valetodo y abraza con harto cariño. El segundo es mudo, alto, de inolvidable porte y nombre desconocido. (Encontrarlo hizo que se me encendiera un hilo de luz desde el ombligo hasta la garganta. Desde allá donde estaba vino hasta mí. Para qué decir nada.)







Maldita dulzura

16 de junio de 2013

Anoche hubo un pleito terrible en la calle sexta. Era la hora de salida de los bares, poco más de las tres. Vimos a unos morros discutir y jalonearse frente a un patrullero y a una chica que le golpeaba la cabeza a un muchacho con los puños hasta que se la quitaron. Nos sorprendieron la fuerza de esta mujer y el coraje de sus golpes. Sus amigos la abrazaron, mientras el otro y sus compas se fueron caminando rápido hacia La Revu. Al fondo continuó la riña. Se empezaron a escuchar gritos y varios morros corrieron hasta media calle donde cuatro se peleaban a golpes. Otros, muchos, salieron de los bares como si fuera un llamado a lastimarse o una convocatoria a exhibir públicamente su impotencia. Los que caían al piso la pasaron bastante mal. Patearon a un chamaco entre once.

El patrullero hablaba por radio desde la esquina. Transcurrieron menos de diez minutos y ya la bola era como de veinte golpeándose con mucha saña. Los automovilistas no podían pasar y los que podían no pasaban, estaban viendo una película a través de las ventanas de sus carritos. Los que se dieron cuenta de lo que pasaba empezaron a alejarse, pero no todos: la gente se quedaba parada sin hacer nada. Nadie intentó detenerlos. Las patrullas no podían pasar por el tráfico.

Después de quince minutos llegaron cinco patrullas municipales y al final una camioneta negra. Bloquearon la calle. Los chicos corrieron y se mezclaron entre la gente, no había cómo identificarlos. Hubo uno que no podía levantarse, entre dos muchachos se lo llevaron y se alejaron muy silencitos. Otro se levantó muy apenas y se perdió entre la bola. Las patrullas se quedaron solas frente a los bares. La policía no está preparada para algo así, ¿para algo sí?

En la terraza donde nosotros estábamos la mayoría continuó bailando, yo era la única loca que gritaba. “¡Déjenlos! ¡Sepárenlos ya! ¡No mamen, ¿por qué? Nos costó un chingo recuperar la calle! ¡La calle es nuestra, defiendan la calle, no chinguen! No escuché que nadie más dijera algo. Los del pleito se dispersaron, la policía se quedó ahí a media sexta y la fiesta siguió. No sé con qué frecuencia ocurren estos enfrentamientos o si ahora forman parte de otra noche más.

Hay distintas respuestas ante la violencia y el miedo: algunas personas se paralizan, huyen o atacan. La indolencia, el silencio y la evasión forman parte de esta política del miedo. Unas horas antes en esa misma calle asistimos a un gran concierto: tan sólo seremos libres cuando no haya más que perder. Todos éramos tan bellos. Estábamos enamorados.

13 de junio de 2013

Me hubieran visto en el taller de danza.

¡Volé!












(Algo así).

10 de junio de 2013

"Tú vives en una burbuja"

Dice mi hermana que allá donde vive no hay escuelas ni cruz roja ni estación de bomberos o policía, que tampoco hay oficinas de gobierno ni siquiera carretera para llegar al fraccionamiento. Dice que no hay ratones o cucarachas porque no se desperdicia una sola migaja de alimento. "Allá donde vivo la mitad de los niños no sabe leer y no va a la escuela porque a sus padres no les alcanza para pagar el transporte público".

Me contó que un día se le descompuso el auto, que tuvo que tomar un camión para llegar al Boulevard Díaz Ordaz y que tardó dos horas y media en ello. Después tomó un taxi para llegar al Boulevard Sánchez Taboada y bajarse en la Zona Río, de ahí tomó otro taxi que la llevara hasta la colonia Libertad donde trabaja. Fueron tres horas y piquito. Normalmente este recorrido le toma veinte minutos en el auto.

"Tú vives en una burbuja. Escucha las estaciones de radio AM para que empieces a enterarte de lo que pasa en Tijuana, la gente da cuenta de todo ahí. Los dejan desahogarse y los locutores hacen como que escuchan. Les responde sí, sí."

Pienso en algunos libros que me sirvan para comprender y sostener un marco teórico muy chingón pero t o d o  m e s u e n a a  b l a b l a b l a  m i r o c a r a s e n c u b í c u l o s  o f i c i n a s y m a n s i o n e s d e v e n t a n a l e s q u e  d a n  a l  m a r y s i l l a s g i r a t o r i a s a co j i n a d a s . Quizá busco en los lugares y en los libros equivocados.

Por fortuna la ventana de mi oficina da hacia un cerro con casas más pobres que la mía de donde sale música de cumbia bien bonita todas las mañanas y en el fraccionamiento donde vivo hay suficientes ratones, gatos y perros con pedigree y todos mis vecinos tienen autos en los que salen a sus trabajos a partir de las cuatro am y a más tardar a las ocho. Eso explica que a las ocho con treinta de la noche empiece a escuchar el tic tac del reloj que tengo colgado sobre la pared de la cocina. Observo mis comodidades y los privilegios que gozo en medio de tanta cosa, luego en las responsabilidades que estar donde estoy conllevan. Preciso equilibrio y salud.

Mañana veo a los chicos en la universidad. A veces me pregunto qué debo enseñarles, por dónde empiezo. Y pienso y pienso. Y pienso en todas las horas que preciso para pensar y  poner en orden las cosas que veo y escucho. Tal vez las letras escritas que forman palabras y organizan ideas en párrafos tienen la función de procurar un orden para que una padezca una locura con ciertos límites, quizá los libros y los textos sirven para resistir este caos desbordado. Neoliberalismo, violencia y esclavitud, eso es lo que hay dentro y fuera de nuestras particulares burbujas. ¡Pin!

Desde Villa Burbuja para el mundo.
M.

3 de junio de 2013


Madre-Padre Trece Cielo
empiezo a caminar serena sobre las aguas.

2 de junio de 2013

Estábamos en la sala. Mi mamá se acomodó en el sillón que está colocado al centro. Nos platicó sobre su viaje a Michoacán de las últimas dos semanas. Habló de mole, de barbacoa, de pescados, de carnitas, de uchepos, de cemas y de corundas. También de las veladoras que encendieron cuando se perdió la comunicación con los parientes de Coalcomán.

Los tienen sitiados, dijo. El pueblo salió con rifles y palos a defenderse de las mafias. Durante una noche se perdieron las señales de radio, de teléfono, de celulares. No sabíamos nada de ellos. Nadie se atrevió a publicar nada en el internet. Después se corrió el rumor que se había organizado la autodefensa. Tú tía rezó toda la noche. De Uruapan pa'llá están paralizados el turismo y el comercio, dijo. Se ha ido mucha gente.

En el pueblo de tus abuelas sí se pudo hacer la fiesta, nos juntamos todos los grandes en casa de los primos. Ya casi no conozco a nadie, casi todos se han ido o ya se murieron. Las calles de todo el pueblo están encementadas, no dejaron ni una empedrada. Le quitaron lo único bonito que tenía.

La prima ya pusó internet en su casa, por ahí ve a sus hijos, cuando menos. Andan en California. Hace quince años que no los abraza, lo dice como si fuera una cosa muy normal. La noche que pasé en su casa le llevaron las nochecitas unos mariachis porque era su cumpleaños y ella les abrió el portón para recibirlos. Cada año me las mandan mis hijos, dice. No faltan.

Mi amá me contó que anduvo bien feliz en el pueblo la mayor parte del tiempo, que caminó por todos lados y se metió a muchas casas para preguntar quién quedaba de sus conocidos. En todas la invitaron a comer. Luego se fue a la cabecera municipal que está a quince minutos y allá se pasó un día completo. Se sentó en la plaza a comer nieves de verdad. Hizo todo lo que le vino en gana. Dice que sintió una libertad muy grande andando sola.

Se ve contenta, rejuvenece siempre que se va de viaje. Dice que la vida es así con experiencias alegres y tristes, que lo valioso es que esas experiencias sirvan para vivir lo mejor posible y aprender a estar juntos.