29 de noviembre de 2014

aquí ya no hay lugar para tanta desgracia





tú no
nunca
nunca

debí haber gritado entonces que navaja entera desgarrándome la espalda

no vendrá ahora tu lengua seca a redimirme ni tus labios a soplarme una costilla
de donde nazca un hombre a imagen de tí mismo

mi respuesta deviene piedra que lapida sepulcro


             
                                                        quiero dejarte         Muerto
                                                        para siempre
                                                        en esa tierra de los con profundidad amados


24 de noviembre de 2014

1

los pliegues en mi rostro dan cuenta del desvelo  
                                                                                        del asombro    del miedo
                                                                   de las cosas muertas



2

amo la belleza de las inscripciones en mi piel
tan besada y querida casi siempre
la sonrisa que madura honesta ante el espejo



3

no quiero hablar todavía de aquello que la experiencia ha registrado en mis ojos

23 de noviembre de 2014

¿Dónde se origina la esperanza?

¿Entre un sueño y otro comunicados?

¿En la suma de nuestros miedos?


La consciencia despierta y se transforma ante la ausencia del otro o cuando en el espejo su imagen grita de dolor y encontramos en nosotros mismos el sitio exacto de la herida. ¿Cómo nace la esperanza?

18 de noviembre de 2014

Fui programada para echar raíces en esta tierra,
sin embargo quienes me programaron experimentaron la migración forzada.

Ayer mi madre me contó la historia de la noche que salieron huyendo de su pueblo.
Ella se despidió con abrazos de cada una de las paredes de su casa.

Después del pueblo fueron a vivir a Morelia por dos años
luego llegaron hasta Tijuana, aquí conoció la pobreza y el hambre.

De eso se habla poco en la familia,
pero hay rastros suficientes de esa fractura.

Heredamos del abuelo el sueño de enraizarnos
en esta ciudad que continuaba siendo un pedazo de México.

Mi negación a cruzar la frontera, al destierro,
obedece a un temor compartido:

cerrar la casa, dejar a los amigos
y al mundo hecho con las propias manos.

El Pájaro me pregunta cuál es el sentido de la resistencia,
yo le respondo con palabras sobre la que he leído y vivido.

Supongo que él piensa en el apego a lo sólido.
Yo, que lo sólido está que se desmorona o se disuelve.

El ciclo está abierto, este no es un lugar para quedarse.

La frontera es un sitio peligroso:
el muro es un símbolo cotidiano de la imposibilidad de salir de aquí
introyectado silenciosmente desde la infancia,

es la normalización del encierro propio.
No saltarás, no saltarás.



9 de noviembre de 2014

He estado sentada frente al escritorio desde hace varias horas buscando en el lenguaje y una turba de posibilidades sobreviene incomprensible.

Hace semanas que la falta de articulación originada por la violencia irrumpe la normalidad de mi propio caos dejándome sin nombres para lo vivido. Mi cuerpo ha sido un cuerpo que alberga dolor, un cuerpo que alberga llanto, un cuerpo que alberga temor. Sin lugar para metáforas. He estado enferma desde hace casi un mes de algo que el médico reconoció como fatiga crónica, alergia y después gripa. ¿Es necesario un diagnóstico exhaustivo? Tengo luto, participo de un duelo colectivo que desmiembra mi lenguaje, que resquebraja mi sentido del tiempo y el espacio, luego de realidad.

Me pregunto qué es la resistencia y cuál es su sentido, qué es la muerte y si el sacrificio tiene una lógica trascendental eminente, sobre todo me he estado preguntando qué es la vida y cuál es el propósito de estar aquí. Observo a mi alrededor. Intento comprender la función social del duelo y sus etapas, las respuestas humanas al miedo y al hambre, a la falta de amor, a la anulación política, social, económica, cultural, corporal, simbólica de la misma existencia humana.

Para quienes tenemos acceso a los medios electrónicos de comunicación y consumimos información no originada por lo canales oficiales, la percepción de la violencia institucionalizada, del Estado, produce la sensación de cercanía y de un crecimiento exponencial de esta violencia que por su desmesura alcanza la puerta de la propia habitación y aplasta los derechos políticos. Sin embargo el hambre, la violencia y la muerte como resultado de políticas públicas serviles de particulares y transnacionales tienen un origen remoto y preciso. Estamos lejos de ser privilegiados, y una vergonzosa comparación con los más marginados y excluidos no nos salva de la ignorancia en la que hemos vivido ni nos protege de la precarización hacia la que vamos juntos. Hace tiempo comprendí que si de resistir se trata, somos resistentes, pero si de transformar se trata nos falta claridad para organizarnos.

Lo que me interesa apuntar en este momento es el proceso de formación de la propia consciencia y de la conscienca colectiva, que sacudidas por el reconocimiento de la existencia del otro y del dolor del otro, hace posible reconocer la propia existencia y el dolor de uno mismo. Así que cuando decimos que vayan ellos, los otros, a luchar, a defenderse, a manifestarse, que sean ellos quienes se organicen sin involucrarnos, dejamos pasar la oportunidad histórica de reconocer nuestra propia existencia y de hacer nuestro el legítimo derecho a la dignidad, es dejar que otros vivan por nosotros y decidan a nombre nuestro, y empezar a morir lentamente de miedo.

Difiero de una actitud que descansa en los estudiantes la responsabilidad única de organizarse y tomar las calles, pero también reconozco sin juicio las escasas habilidades de mi generación para solidarizarse a pesar de las diferencias, para organizarse mantener la cadencia durante periodos prolongados. Efimera y borderlandera es nuestra memoria y lo son también nuestras acciones, son las mías porque yo participo de esa cultura heredada y producida, quizá hasta hoy involuntariamente.

¿Qué sigue? No lo sé, no lo sé, pero voy a escribir.


Buscar: Sistema-mundo, Wallerstein, Castells, Thompson, Hobsbawm, De Certeau, Frankl, Arendt, Badiou, Lagarde, B. Echeverría, Dusell, Reguillo, De Sousa Santos, Mujica, El Viejo Antonio, Memoria.

5 de noviembre de 2014

Intento escribir, me salen un par de líneas y luego las borro. Ha sido un mes espantoso. El domingo grité con mucho enojo en la calle, nunca con tanta claridad. Reconozco que mi consciencia también es pequeña y que 
hay muy pocas cosas ciertas y necesarias.

¿Qué es la vida y qué es vivir? ¿qué es morir, 
morir por completo aquí? 


*

Para ser real y merecer, debería ser bruta y no preguntar ni pensar nada; cuidar mucho más mi peso, mi cabello, el esmalte de mis uñas y la marca de mi ropa; reir todo el tiempo, estudiar modelaje y aprender a fotografiar bien. Aplausos. Mujer sale de la escena. 


*

¿Esta casa te recuerda todos los días que algo salió mal y decidiste quedarte aquí para demostrar lo fuerte que eres y que no necesitas a nadie, que se puede ir a la chingada la estructura patriarcal porque puedes levantar esta casa con tus propias manos? ¿por cuánto tiempo más? ¿por cuánto tiempo más vas a ocultar que necesitas compartir tu feminidad y que también eres vulnerable? ¿te engañas a ti misma? Esto me lo preguntaron hace un par de días y lo entendí hoy. ¿Estoy escondida en una fortaleza?

3 de noviembre de 2014

2 de noviembre de 2014

Nos encontramos en la calle con las mismas contradicciones de siempre, con las mismas intenciones de dirigir sin consultar y de imponer un punto de vista, a gritos y a banderazos. ¿Qué diferencia hay entre ellos y quienes piensan que dirigen un rebaño? Hace muchos años que renuncié a los discursos monolíticos, a participar bajo consignas de manuales. ¿Que no aprendieron nada? Que el futuro no se pinte de rojo, de ninguno de sus rojos apabullantes de la diferencia. Disiento, disiento de estrategias de agandalle. Mandar obedeciendo, señores.

¿Qué decisiones va a tomar esta generación de memoria fragmentada? Comprendo una posibilidad si logran nombrar el mundo con su propio lenguaje. Tienen una forma de ver y estar que nace de la muerte, que es Vida.