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29 de marzo de 2015



memoria corporal

impulso de tocar
y pasar de largo
de lanzar piedras quedito a la ventana
y correr
toc toc
de abrir las páginas en blanco



25 de marzo de 2015

empecé a hacer ejercicio cuando me estaba volviendo loca y no lograba dormir. tenía que cansarme lo suficiente para lograrlo. la bici fue mi primera medicina, después correr. corría también como loca y gritaba maldiciones mientras lo hacía. nadie escuchaba. ese fue el principio, pero enseguida descubrí que mi cuerpo estaba ahí, desatendido y abandonado. me dolían partes del cuerpo que no sabía que tenía y eso me ayudó a tomar consciencia de mí. nunca antes había prestado atención a mis músculos ni a mi respiración.

la respiración es un proceso curativo, revelador, todo un reto cuando subes una montaña o intentas llegar nadando hasta un arrecife en el mar Caribe. inhalar, exhalar, desafío indescriptible cuando sientes que la vida se agota. la clave es la producción de serotonina, eso leí. hubo muchos cambios y ya está. le tomé cariño al ejercicio hasta descubrir la práctica de la Yoga y posteriormente de la meditación.

él tiene los ojos de color azul Mediterráneo y un día me dijo: "pedalea, pedalea. es la única forma que encontré para sudar todas las drogas que me metí en los noventa". posición dos a toda marcha. yo nunca he visto el Mediterráneo, pero me imagino que tiene un color azul que sólo en sueños.




23 de marzo de 2015

hoy vimos volar un aguililla muy de cerca y quedamos sorprendidos por la dimensión de sus alas. al contemplar el paisaje, hablamos de la paciencia de la creación al poner en un orden perfecto cada roca que cubre las montañas. los niños habían recogido piedras del camino en el campamento. entonces, estas piedras nos protegerán para siempre. así convenimos a primera vista que las piedras eran milagrosas.







19 de marzo de 2015

Observo mis trayectorias y en un tramo del camino el rastro se vuelve un surco, cada vez de mayor profundidad. Saco cuentas y es entonces cuando mi lomo aparece cargado de lo suficiente hasta llegar a ese otro punto donde mis huellas desaparecen.

18 de marzo de 2015

curiosamente cerca del periodo electoral del día 18 de marzo de la cólera acumulada por la injusticia del inicio del periodo vacacional de semana santa de un discurso incendiario. ¿por qué será que supongo tantas cosas terribles de la misma gente de siempre aprovechándose de la legitimidad de las demandas de los trabajadores? sus acciones son de manual del siglo pasado, muy conocido y probado. ¿por qué así? es que vivimos en distintos tiempos, a algunos esta que se nos revienta la reata y a otros se les reventó hace tiempo, sin embargo hay otros muy conformes, los hay también defensores de la reata. estoy aquí con tantos folders a mi alrededor.
Como muchos de ustedes, continúo luchando contra mi padre.
Pienso en los gusanos que lo acompañan
y en el karma de un gusano panteonero.

17 de marzo de 2015

Intento recordar cuándo fue que hablamos por última vez y qué dijimos. Conservo una escena como final de la historia, donde tuviste una actuación insuperable. Esa noche no me doblé, ni siquiera cuando te sacaron a rastras, sin voluntad y encanecido de la pocilga donde te encontramos. A nadie le deseo ese momento, sin embargo ha sido preciso para mi transformación mantener ese instante de tus ojos incapaces de mirarme. No puedo dormir, sucede siempre que hablo de ti. Hoy encontré tu navaja y descubrí un nuevo truco, uno muy complicado. Encendí una veladora y las coloqué juntas. Pensé que al seguir esas recomendaciones haría una especie de pacto nuevo contigo y que sería una señal para ti de que ya podías acabar de irte muy en paz de mi vida. En realidad lo que me tiene despierta es comprender que esa veladora es para mí, para que alcance a ver, que si bien la herida fue profunda, la cicatriz es también una rejilla para que entre y salga la luz.


13 de marzo de 2015

eutanasia

llevo oculta a media espalda a mi gemela mala, su cabecita da justo detrás de mis orejas y su pequeño cuerpo se clava como de hierro sobre mis hombros. sólo cuando duerme hago lo que me viene en gana. puede morir, me dicen. y yo cuento los minutos.

12 de marzo de 2015

Recuerdo con frecuencia la tarde de Tulum, la sensación del laberinto acuático. A nadie le significa nada ese naufragio más que a mí. Contemplo la brecha entre mi cuerpo y el arrecife al que no pude llegar, estando tan cerca. ¿Qué ha quedado de los cuerpos que viajaban en los aviones que cayeron en el mar? ¿permanecerán atados a sus asientos numerados? ¿llevarán puesta aún la mascarilla de oxígeno? Vamos a morir de sed.

9 de marzo de 2015

brama

algunos días mi ego es un caballo de tres cabezas que patea duro la puerta de mi habitación.

7 de marzo de 2015

Los cuarenta han sido mejor de los esperado. Los días parecen avanzar con más prisa. He dormido todo lo que puedo porque el cuerpo así me lo pide. Tengo el sueño acumulado de años reclamando su reconocimiento y su lugar. Mi casa está llena de polvo, también de años de fantasmas. Me van muy bien los días soleados, abro todas las ventanas y dejo al gato andar por donde él quiera. Hoy encontré mi pasaporte, finalmente. Apareció en una agenda que estaba por tirar a la basura. Este sábado lo he empleado en hacer limpieza profunda y descubrí objetos inútiles acumulados en varios rincones. Lecturas, unas sobre otras que ya no haré porque ya no me importan. Hay muchas cosas aquí almacenadas que no tienen ningún valor en este momento, ropa, libros, piedras, fotos, un chingo de cosas de papelería, proyectos que tienen cero interés a esta hora. Y recuerdo la historia del Carlos Sánchez sobre las bolsas negras de basura, lo indispensables que son para echar fuera tantos recuerdos.

A veces me encuentro con  personas que fueron muy cercanas en otro tiempo, me cuentan historias de una persona que vivió hace mucho. Me parece que hablan de una yo que ya no existe y que me es tan ajena. Descubro también que se me dan con facilidad ciertas rupturas y olvidos. Huyo de ciertos pasajes con todo y memoria. Es verdad, hay ciertas secuencias borradas por completo de mi propia narrativa, que ni pesan porque ya no existen. Y las escucho, pero no me pertenecen, forman parte del recuerdo de alguien más y así las entiendo como la historia del recuerdo de alguien, aunque yo haya sido un personaje protagonista o secundario en ellas. Me pregunto si eso tendrá algo que ver con mis estrategias de sobrevivencia o si simplemente soy una cabrona que le sale bien abandonar sin remordimientos.

Creo que para sobrevivir hay que aprender a olvidar y a recordar honorablemente, pero sobre todo que hay que estar con atención en el presente. Ahorita estoy en el presente, buscando una salida que además de metafísica tenga materialidad y no quiero distraerme. Quiero ver cosas, quiero conocer, quiero aprender a hacer. Yo creo que todavía es posible vivir de otro modo, aprender y compartir los aprendizajes. Cada vez soy más simple, la lógica matemática es un buen recurso.