22 de noviembre de 2015

Lo de los nidos ha resultado una oportunidad de crecimiento y aprendizaje. Soy una pájara huraña y trabajadora, amorosa durante ciertas épocas y también durante ciertas épocas hospitalaria. Los periodos prolongados de soledad alientan mi deseo de conocer nuevos territorios, de explorar recursos y de inventar otras maneras de construir habitaciones: son una incitación a olvidarme de andar haciendo nidos y a la desobediencia. Lo reconozco y experimento en todo el cuerpo una sensación de alegría y paz, de certidumbre y entusiasmo.

Bailemos.

Seamos felices antes de que nos descubran los cuervos.